Beneficios saludables del vino

Hay mucha gente que no quiere beber vino porque al día siguiente se encuentra mal y no le compensa el placer de disfrutar de una buena comida acompañada de un buen vino. Pero la verdad es que muchas veces ese malestar que algunos experimentan al día siguiente no es producto del vino sino, más bien, de los aditivos que lleva.

Existe una coincidencia que indica que las zonas azules (zonas de población con una tasa de habitantes longevos superior al resto de poblaciones) son las zonas donde más vino se consume (de forma modera).

Como vamos a discutir a continuación, una de las principales causas podría ser debido al alto contenido de polifenoles del vino. Sin embargo, el vino no es estrictamente necesario para disfrutar de un estilo de vida saludable.

Si eres un amante del vino, te voy a dar unos consejos de lo que necesitas y lo que debes evitar.

¿El vino es realmente saludable?

Como muchos alimentos y bebidas como por ejemplo los huevos, la mantequilla, el aceite de coco y la sal. El vino fue declarado primero por la comunidad médica como beneficioso, luego se consideró perjudicial y ahora otra vez estudios recientes se han posicionado como algo muy beneficioso para nuestro organismo. Pero hay un matiz que a veces obviamos y es que nuestro componente genético juega un papel determinante en lo que realmente puede ser saludable o perjudicial para nosotros.

Beneficios del vino

El vino tinto se considera típicamente más saludable que el vino blanco debido a su alto contenido de antocianinas, un polifenol que se encuentra en la piel de la uva. Sin embargo, alguna investigación más reciente sugiere que, en algunos, casos el vino blanco puede ser igual de saludable.

Estos son algunos de los beneficios del vino respaldados por la investigación:

Antiinflamatorio

Existe un estudio que concluye que tanto el vino tinto como el blanco, disminuyen los niveles de varios marcadores inflamatorios, pero el vino tinto tiene un efecto beneficioso más significativo.

Salud cardíaca

Todos hemos escuchado que una dieta tradicional mediterránea – que a menudo incluye vino tinto – está asociada con la salud y la longevidad, pero ¿puede el vino tinto mejorar los marcadores cuando la dieta?

En este pequeño estudio, los investigadores midieron el efecto de consumir una comida de estilo Mediterráneo y una comida rápida (tipo hamburguesa) con y sin vino tinto. Descubrieron que, en comparación con el grupo no bebió, los que consumían vino tinto tenían menores cantidades de LDL (colesterol malo) y una mayor cantidad de antioxidantes tanto para la comida mediterránea como para la comida rápida.

Muchos estudios han encontrado que el vino tinto eleva el colesterol bueno HDL y disminuye el colesterol malo LDL, pero un estudio reciente concluyó que los vinos blancos, también ofrecen los mismos beneficios que el tinto.

El consumo de vino tiene una estrecha relación con la prevención de enfermedades vasculares. Según los estudios 150 ml de consumo diario es más beneficioso que perjudicial para nuestro organismo.

Salud intestinal

Según este estudio, se pudo concluir que consumir vino tinto durante cuatro semanas “aumentaba significativamente” la presencia de bacterias benéficas como la Bifidobacterium. Los investigadores creen que los polifenoles sirven como prebiótico (alimento para las bacterias probióticas).

Otro estudio realizado en los países bajos encontró que el vino, el café y el té tienen efectos prebióticos que aumentan la flora intestinal.

Salud cerebral

En 2010 se realizó  estudio durante 7 años que incluyó a más de 5.000 personas, los investigadores concluyeron que un consumo de vino en dosis moderadas mejoraba el rendimiento cognitivo.

Por otra banda un estudió que se realizó en Manhattan estableció que la ingesta moderada de alcohol puede retrasar el deterioro cognitivo.

¿Qué pasa con el extracto de la semilla de uva?

Un estudio comparó los beneficios del vino tinto y con el extracto de uva, y estableció que ambos contenían una dosis equivalente en polifenoles. No obstante el estudio concluyó que el vino era más beneficioso que el extracto, sugiriendo que los beneficios del vino no se pueden reducir a un solo factor (los polifenoles).

Como inconveniente más reseñable del vino respecto al extracto, no cabe duda que es alcohol el que consumido en grandes dosis puede tener efectos devastadores para la salud.

 

Algunos aditivos que debemos evitar

conservacion del vinoDesafortunadamente, los enólogos no están obligados a revelar los aditivos que utilizan en la fabricación del vino (a excepción de los sulfitos). También hace muy difícil la contención de algunos contaminantes, pues es muy complicado identificarlos ya que las prácticas industriales agrícolas son prácticamente inrrastreables. Estos son algunos de los más comunes:

Pesticidas y fungicidas

Para maximizar los beneficios, muchos productores irrigan sus viñedos para que puedan cultivar en zonas más húmedas.

El problema es que estas zonas son más sensibles a las lluvias, un hecho que aumentan riesgo de moho y los problemas de plagas. Por esta razón, los viñedos son rociados con muchos pesticidas y fungicidas.

Colorantes

Los fabricantes de vino saben perfectamente que el consumidor de vino busca un color vivo y rico, pues estas características indican un alto nivel de antioxidantes, por lo que agregan el jarabe de jugo de uva súper concentrado para intensificar el color del vino tinto y hacerlo más dulce.

Los productores argumentan que no es perjudicial porque se saca de la misma uva. No obstante, existen otros tipos de jugos como el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, que también se obtiene naturalmente, pero la forma en cómo se procesa hace que sea terriblemente perjudicial para el organismo.

Agentes de clarificación

Los agentes clarificantes se utilizan para eliminar las proteínas del vino. Los agentes para emulsionar pueden incluir clara de huevo, productos lácteos que incluyen caseína, vejigas de pescado y gelatina. Esto puede ser problemático para algunas personas que necesitan evitar ciertos alimentos ante ciertas intolerancias alimenticias.

Agentes antiespumantes tales como monoestearato de polioxietileno, dióxido de silicio, dimetilpolisiloxano, monoestearato de sorbitán, mono-oleato de glicerilo y dioleato de glicerilo también se usan, a menudo, en la producción del vino convencional.

Dióxido de Azufre

Aunque el vino contiene una pequeña cantidad de sulfitos naturales, a veces se agregan sulfitos adicionales (en forma de dióxido de azufre) como conservante en cantidades significativas. Aunque las alergias reales a los sulfitos son raras, algunas personas tienen una mutación genética que altera la forma en que su cuerpo procesa el azufre.

Para esas personas, generalmente es aconsejable evitar el consumo excesivo de azufre; por ejemplo, usar cloruro de magnesio en sales de baño hechas en casa en lugar de sulfato de magnesio (que es magnesio unido con azufre) y optar por el vino con bajo contenido de sulfato.

El máximo actual de sulfitos permitido para los vinos convencionales es de 350 ppm, que a menudo es suficiente para resultar perjudicial en personas intolerantes.

viñedos

Características que deberíamos buscar a la hora de elegir un vino

Es aconsejable buscar vinos que sean orgánicos, biodinámicos y de cultivo en seco, y luego preguntar al fabricante sobre las prácticas utilizadas durante la elaboración, tales como:

  • Prueba de micotoxinas y residuos de pesticidas/fungicidas
  • Adición de azúcar, colorantes, agentes clarificantes, antiespumantes, etc.
  • La etiqueta debería especificar si el vino contiene sulfitos pero, no estaría de más, pedir información más específica sobre eso.